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Era una
mañana esplendida, a pesar de estar en época de invierno, el frío no era
desagradable. El cielo estaba despejado, no había una sola nube en el. Fabb
White se despertó con el dulce recuerdo
de un sueño plácido. Caminò hasta el baño y se vio en el espejo, se quedo mirando fijamente su rostro sonrojado por el calor de las sábanas. Pero de repente sucedió, todo empezó a templar, las cosas se movían sin cesar,
parecía como si todo hubiera cobrado vida propia. “Todo esto pasará rápido”, se decía una y otra vez Fabb, “Todo esto pasará rápido”, no podía
seguir guardando la calma y empezó a gritar desconsoladamente, esperando
encontrar refugio en ello. Fabb dejó de gritar se agacho y se acurrucó en una
esquina hasta que todo se detuvo, le salían las lagrimas de los ojos, cerró los
ojos.
9 años después
Para Fabb hoy era su último día en su ciudad natal, a partir de mañana se valdría por ella misma en un lugar completamente desconocido, donde construiría su propio futuro. A partir de mañana ella iría a estudiar a una lugar inesperado, el cual nunca se habría imaginado .
Ahora era el momento de despedirse de aquellos conocidos y familiares que tanto cariño le brindaron y que la apoyaron en los momentos más difíciles. Su familia decidió organizar una reunión de despedida e invitaron a sus más cercanos amigos.
-Espero que no te olvides de nosotros.-dijo su hermana con voz melancólica.- ten por seguro que te voy a echar mucho de menos.
Una de las cosas que a Fabb le desagradaba era que todo la atención se centrara en ella, y en este preciso momento eso era lo que estaba sucediendo.
-No te olvides de enviarnos fotos y de contarnos todos los detalles de lo que te suceda en Seúl una vez estés allá.-siguió insistiendo su hermana.
-No te preocupes de eso Cami, tomaré nota de todo, única y exclusivamente para contártelo a ti.
Cuando por fin hubo terminado la despedida, Fabb estaba en el balcón observando las estrellas, "¿serán las estrellas igual de hermosas allá a donde me dirijo?"
Aeropuerto
Fabb ya se había despedido se su familia, que la llevaron al aeropuerto. El ambiente estuvo cargado de nostalgia, pero al mismo tiempo alegría. Fabb sabe muy en el fondo que algo bueno estaba por pasar, algo bueno le deparaba el futuro allá en esa tierra tan lejana y desconocida.
Las nubes se veían tan blancas durante su viaje, que eso a Fabb la reconfortó.
Cuando ya hubo aterrizado el avión era el momento de retirar las maletas. Fabb se acercó a la banda giratoria donde habían muchísimas maletas. A lo lejos se visualizaba la suya, corrió para que no se le escapara, la bajó de la banda haciendo mucho esfuerzo, ya que estaba muy pesada. De repente siente una mano en el hombro, voltea u cara y dirige su mirada a la persona detrás de ella. Era un hombre de pelo color caramelo, tenía puestas unas gafas de sol y llevaba una chaqueta de cuero marrón. A Fabb le dio un escalofrío cuando lo vio, había algo en el.
-Disculpe señorita, pero esa maleta es mía.- dijo el hombre en ingles sin rastro de acento alguno.
-Ohh...
-Me la puede entregar, creo que yo he tomado la suya.- le acerco la maleta a Fabb y tomó la que ella había cogido, y sin decir más se dio media vuelta y se marchó.
Fabb no sabía exactamente que era lo que acababa de suceder, ese hombre se había llevado su maleta y le había entregado una igual y ella no pudo reaccionar, estoy segura que esa era mi maleta.
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